Relatos Bonitos
viernes, 13 de diciembre de 2013
Mi llanto
Cuando te invade una tormenta, con truenos e incluso con movimientos de tierra.
Tu mente como en una feria rodeada de personas desconocidas
da vueltas y vueltas buscando un sentido a todo
Te pierdes
En el silencio de la noche, imperturbable
Tu garganta se cierra para no dejar paso al dolor
Y el contraste del calor de tu cuerpo irritado
cada vez más intenso, a la fría bruma que acrecienta el magma de tu volcán
Esta inestabilidad sumisa ante el bloqueo mental
causa además terremotos en el sistema montañoso
La lava bajo tu pecho, cada vez más enfurecida
La saliva de tu boca descontrolada por este desastre natural
Finalmente la erupción se hace inminente
Unas joyas cristalinas abren paso un cauce por mi mejilla
se resbalan por ese borde en forma de C
y desembocan en la suave almohada cómplice de esa feria de locuras
Ese cauce se desborda con la fuerte tormenta
todas las pecas se bañan y en el hueco de mi oreja se crea un lago
Ese aire incesante de salir a borbotones por mi boca
genera un ruido enmudecido por mi respeto a esa noche
a ese frío y esa luna triste
miércoles, 22 de agosto de 2012
Mi miedo
-Mi alma deshilachada como aquel que sin querer se enganchó del hilo suelto y tiró y tiró.
Como un árbol consumido por una enredadera, ahogado y vacío.
Hoy la enredadera ha usurpado tu ser y no encuentras tus brazos, tu espalda, tu cara,
tu cuerpo desaparece y no eres mas que miedo.
miércoles, 11 de abril de 2012
La Red Social
Esta película se ambienta en un campus universitario.
Tenemos al loco e irresponsable Mark Zuckerberg. Y Eduardo, su mejor amigo que
es mucho más consecuente y con un poder adquisitivo holgado. Comienzan con un experimento de
comparación de fotos reales de alumnos del campus. Crean un verdadero revuelo, pero a pesar de ello fue descargado por un margen impensable de alumnos. Se incorpora en el
grupo de trabajo de otra universidad, donde es contratado como programador para
desarrollar una herramienta de visitas de perfiles individuales dentro de un
mismo campus. Aquí es donde él quiere ir más allá, no limitarse al un campus, a
partir de aquí desarrolla la idea de Facebook. Empezó gracias una aportación económica
de Eduardo.
Esta red social llegó a los oídos del creador de Napster, la
primera página de descargas ilegales de música. Este señor se pone en contacto
con los creadores de The Facebook y les ofrece ampliar la explotación de esta
nueva y revolucionaria red social. Le sorprendió el hecho de que se hubiera
creado un verbo a la acción de mirar The Facebook, facebookear. Posteriormente
eliminaron por consejo de Sean el articulo “the” y se quedó sencillamente como
Facebook.
Eduardo se desvió al intento de comercializar el producto, y
mientras él daba palos de ciego Facebook crecía y crecía dirigido por Sean Parker.
Con el fundador de Napster a la cabeza empezaron los repartos de acciones,
quién por supuesto no se quedaría fuera del proyecto. Tras la expansión de las
fronteras de Facebook, el nombre de la empresa creció y en un juego empresarial
sobre acciones elásticas Eduardo quedó fuera de juego. Sin darse cuenta Mark
había ayudado a desterrar a su
mejor amigo del proyecto, pero Mark cegado por la emoción de su éxito y el crecimiento acelerado de amigos
en Facebook no prestaba atención a la pérdida de su amigo.
Tras una vista por la disputa de los derechos de Facebook
entre los hermanos que contrataron a Mark al principio de todo, Eduardo y
Sean, Eduardo se quedó en que se
le reconocía como cofundador, y los hermanos no recibieron nada.
Sin embargo, al final de la película hay una escena que te
explica la sensación de Facebook y la realidad de su uso. El propio Mark no se
atrevía a hacer petición de amistad a un exnovia, presentada al principio de la
película.
Me pareció muy buena, entretenida y sobretodo reveladora. Es
increíble la rapidez con que se difunde y la naturalidad con que hoy día manejo
esta red social como si nada, como si siempre hubiera estado ahí. Alucinante la
velocidad a la que nos hacemos a la nuevas tecnologías y como las asimilamos.
martes, 20 de marzo de 2012
En un asiento del cercanías
Hoy me he sentado en un asiento del cercanías, sola, con la cara de apática y los cascos puestos, q es lo que rige. Llevaba dos paradas pensando en nada, cuando dos señoras se han sentado a mi lado, las dos venían riéndose cómo si salieran de una Verbena. Me quité los cascos mientras me dejaba contagiar por tanto alboroto. Resulta q la señora de mayor edad había perdido el equilibrio y había terminado abrazándose al chico más guapo que había por allí.
-Buena vista, señora, no se le escapa una...- le dije.
Ellas siguieron riendo y contándome anécdotas super graciosas y entonces me di cuenta de que le faltaba parte del labio. Ella me miro sin dejar de sonreír.
-Y eso que acabamos de salir de quimioterapia. Tenías que vernos en un día normal.
La señora tenía cáncer de lengua...
Ojalá todo el mundo viera la vida cómo usted. Gracias por su compañía y por hacerme reír en este Madrid tan frío.
-Buena vista, señora, no se le escapa una...- le dije.
Ellas siguieron riendo y contándome anécdotas super graciosas y entonces me di cuenta de que le faltaba parte del labio. Ella me miro sin dejar de sonreír.
-Y eso que acabamos de salir de quimioterapia. Tenías que vernos en un día normal.
La señora tenía cáncer de lengua...
Ojalá todo el mundo viera la vida cómo usted. Gracias por su compañía y por hacerme reír en este Madrid tan frío.
lunes, 20 de febrero de 2012
¿Desagradable o divertido?
Esta mañana, mientras hacía competentemente mi trabajo de limpiadora, he sido víctima de un trágico suceso que alimentará mis pesadillas en los próximos meses.
A continuación relato lo sucedido para que, en caso de que seáis víctimas fortuitas de vuestros impulsos, podáis evitar lo que yo no pude.
Mientras la música alimentaba mi imaginación iba abriendo una habitación tras otra dirigiéndome inevitablemente a la puerta con el número 315, claro que mi torpe ingenuidad no podía imaginarse lo que encontraría en aquella habitación maldita.
Todo parecía normal, las camas estaban desechas, cómo era natural. Sobre la mesita de noche descansaba un arrugado paquete de Malboro Light, señal de que posiblemente, la habitación había estado ocupada por un chino, que son fieles a esta marca en particular. Seguí con mi rutina laboral y con una eficacia voraz separé las camas. Mi mente distraída no prestó demasiada atención a esa bolita escondida tras una de las patas de la cama, pero mi cerebro, que en el trabajo actúa con una extrema seriedad, reaccionó ante aquella molesta presencia. De un modo impulsivo lancé mi mano para recoger aquella inofensiva bolita, pero mis ojos se centraron y enfocaron la imagen a la vez que se abrían con estupefacción… era demasiado tarde, el impulso estaba en proceso y no había forma de pararlo. Fue sólo cuando sentí entre mis yemas el suave tacto del profiláctico, cuando mi cuerpo reaccionó. La humedad de una mezcla de flujos vaginales y semen oriental se extendía entre mis dedos. ¿Cómo podía pasarme esto a mí?
Mi reacción fue rápida y contundente, mi brazo se elevó repentinamente soltando por los aires el asqueroso condón usado del chino anónimo. Mi rostro compungido por el asco y el horror se reflejaba en el espejo mientras me lavaba las manos con agua muy caliente, pero el tacto del suave plástico seguía marcando mis yemas cómo una quemadura de tercer grado. Después de repetir este proceso tres veces volví a mirar mi reflejo, descubriendo que una tímida lágrima de impotencia surcaba mi mejilla.
Ahora, unas horas después del desgraciado incidente y en la seguridad de mi hogar, puedo sentirme más tranquila, aunque mi dedo índice insiste en que pongamos una denuncia por agresión sexual, siempre ha sido un poco melodramático.
Con esto quiero que toméis en consecuencia lo sucedido y lo tengáis presente, por si en algún momento de vuestras vidas, aunque fuera bajo otras circunstancias, encontrarais una bolita que en principio pareciese inofensiva. Podéis estar a punto de cometer el mismo error que cometí yo.
A continuación relato lo sucedido para que, en caso de que seáis víctimas fortuitas de vuestros impulsos, podáis evitar lo que yo no pude.
Mientras la música alimentaba mi imaginación iba abriendo una habitación tras otra dirigiéndome inevitablemente a la puerta con el número 315, claro que mi torpe ingenuidad no podía imaginarse lo que encontraría en aquella habitación maldita.
Todo parecía normal, las camas estaban desechas, cómo era natural. Sobre la mesita de noche descansaba un arrugado paquete de Malboro Light, señal de que posiblemente, la habitación había estado ocupada por un chino, que son fieles a esta marca en particular. Seguí con mi rutina laboral y con una eficacia voraz separé las camas. Mi mente distraída no prestó demasiada atención a esa bolita escondida tras una de las patas de la cama, pero mi cerebro, que en el trabajo actúa con una extrema seriedad, reaccionó ante aquella molesta presencia. De un modo impulsivo lancé mi mano para recoger aquella inofensiva bolita, pero mis ojos se centraron y enfocaron la imagen a la vez que se abrían con estupefacción… era demasiado tarde, el impulso estaba en proceso y no había forma de pararlo. Fue sólo cuando sentí entre mis yemas el suave tacto del profiláctico, cuando mi cuerpo reaccionó. La humedad de una mezcla de flujos vaginales y semen oriental se extendía entre mis dedos. ¿Cómo podía pasarme esto a mí?
Mi reacción fue rápida y contundente, mi brazo se elevó repentinamente soltando por los aires el asqueroso condón usado del chino anónimo. Mi rostro compungido por el asco y el horror se reflejaba en el espejo mientras me lavaba las manos con agua muy caliente, pero el tacto del suave plástico seguía marcando mis yemas cómo una quemadura de tercer grado. Después de repetir este proceso tres veces volví a mirar mi reflejo, descubriendo que una tímida lágrima de impotencia surcaba mi mejilla.
Ahora, unas horas después del desgraciado incidente y en la seguridad de mi hogar, puedo sentirme más tranquila, aunque mi dedo índice insiste en que pongamos una denuncia por agresión sexual, siempre ha sido un poco melodramático.
Con esto quiero que toméis en consecuencia lo sucedido y lo tengáis presente, por si en algún momento de vuestras vidas, aunque fuera bajo otras circunstancias, encontrarais una bolita que en principio pareciese inofensiva. Podéis estar a punto de cometer el mismo error que cometí yo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)